sábado, 30 de agosto de 2014

HABLANDO DE LÍDERES TRANSFORMACIONALES

   El líder transformacional no se conforma con satisfacer las necesidades actuales de los seguidores, sino que se eleva o altera las fuerzas de las necesidades que pudieran estar adormecidas y logra grandes cambios en los grupos, organizaciones y sociedades. La apelación motivacional del líder transformacional va más allá de la satisfacción de las necesidades humanas básicas, en un intento por satisfacer las necesidades más elevadas: de estima y de autorrealización de sus seguidores.
   Si pensamos que ésta es una perspectiva novedosa del liderazgo, los invito a un viaje en el tiempo, mil años antes de Cristo. En una cueva, sufriendo persecución política y social, se encontraba un joven formado en el trabajo rudo y abnegado, que le había desarrollado la valentía, la capacidad para la lucha y el vigor. Pero también tenía habilidad y sensibilidad, delicadeza para hablar y un buen aspecto. Por supuesto, ese carácter y la forma en que actuaba le ganaban la admiración y simpatía de los que le conocían.
   Huyendo del rey Saúl, David llegó la cueva de Adulam. Allí se le unieron los afligidos, endeudados, amargados…para pelear con y por él. Un contingente no muy envidiable.
   Estos antes marginados luego fueron llamados “los valientes de David”; se dice que fueron: leales a David y a la fe que él profesaba, al punto que estaban dispuestos a dar su vida por él y por cumplir todas las disposiciones de Dios, llegando a ser ejemplo e inspiración para el pueblo de Israel;

incansables, tan guerreros que no se permitían un momento de descuido ni de descanso vano. Distinguidos e ilustres, sabios, diestros. Sus rostros reflejaban sus firmes caracteres. Se transformaron en líderes con atractivo, nobles, que sabían trabajar en equipo. Se resumen sus características como “de corazón perfecto”. ¿Qué operó en ellos?
   Ya hemos hablado algo acerca del carácter de David. Además él:
1. Trató con ellos tal cual le llegaron. (Aceptación)
2. No se enseñoreó de ellos (Humildad)
3. Le atemorizó sacar provecho para sí de la lealtad que le profesaban ni tampoco buscó sacar provecho de la situación y aunque tuvo oportunidades para ello se mantuvo fiel a sus principios. (Genuina preocupación por sus seguidores. Honestidad y transparencia)
4. Mostró un cuidado especial hacia sus padres
5. Demostró lealtad hacia sus superiores, aunque ellos no le retribuyeran de igual manera.

6. Fue protección para ellos y para quienes se relacionaban con ellos en su peregrinar.
7. El hecho de que Dios estuviera con él le daba sabiduría, amor, don de gentes, sentido de oportunidad.
8. Escuchó a los líderes y tomó consejo con ellos. (Liderazgo participativo)
9. Les compartió la visión que tenía en su corazón. (Confianza en ellos, capacidad de comunicación).    Lo cual incluyó: buscar la voluntad de Dios, llamar siempre a la unidad del equipo, restablecer la obediencia y fidelidad a Dios como centro de sus vidas, restituyendo la adoración. (Un motivo inspirador y noble compartido)
10. Supo ganarse la voluntad de las autoridades y con ella la del pueblo. (Llegar al corazón dela gente, identificando sus necesidades)
11. Cometió también grandes errores.(Humanidad)
Esto último es importante recordar, porque los intentos de David por alcanzar su visión no siempre fueron exitosos, pero él aprendió de sus fallas, las superó y pudo alcanzar las metas.
12. Cuando logró el éxito, lo celebró con todo el pueblo con gran alegría. (Compartir los méritos y alegrías de por los logros).
   Hasta la cualidad siete, fueron mostradas día a día en los días más adversos. Cuando ellos, porque había llegado el tiempo, demostraron caracteres transformados pudieron ser facultados. Así que el trato y el ejemplo fueron los principales transformadores de esos hombres.
   David pudo ejercer la influencia de un líder que en medio de las situaciones adversas creció y logró que ellos llegaran a ser mucho más de lo que hubieran podido siquiera imaginar. No fue una persona perfecta de acuerdo con nuestros parámetros, pero logró que verse en el espejo de los caracteres de sus seguidores. Y fue un líder transformacional. Dios sí se refiere a él al compararlo con otros líderes como también de corazón perfecto, conforme al corazón de Dios, porque David reflejaba a su vez a Dios. Y allí estuvo el secreto de su éxito. (Entonces vemos que esa perfección que Dios pide de nosotros no se basa en no fallar, sino en ser sensibles a su voz y cumplir su voluntad, pero eso el tema para otra ocasión).
   En una forma es un anticipo de lo que Jesús, líder transformacional por excelencia, iba a hacer a su paso por la Tierra: recorrer los caminos y ciudades sanando enfermedades, dolencias, tormentos, aflicciones… Cumpliendo lo que se había anunciado: dar buenas noticias a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y a comunicarnos la visión maravillosa que Dios tiene para cada uno de nosotros a generar la más grandiosa transformación posible para los hombres: ser hechos hijos de Dios.

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