sábado, 30 de agosto de 2014

SENCILLITO SOBRE LOS VALORES. PARTE I

   Si atendemos la formación de nuestros jóvenes preparándolos para el reto inminente de conducir nuestros países, podremos estar tranquilos.


   Una de las iniciativas grandes iniciativas al respecto la asumió el gobierno boliviano, y buscó para ello la ayuda de verdaderos especialistas: la gente de la OIT/CINTERFOR. Carmen Álvarez, Félix Chalco, Sandra Espada y Víctor Villareal redactaron el Módulo de formación en competencias de empleabilidad y ciudadanía. Es un trabajo completo, concienzudo y con un enfoque práctico de formación integral, en el cual recogen los enfoques y metodologías del modelo de referencia de políticas de formación para el mejoramiento de la empleabilidad y la equidad propuesto en el "Proyecto de fortalecimiento institucional impulsado por el Proyecto de Gestión del Conocimiento sobre Calidad y Equidad en la formación profesional en América Latina y el Caribe" ejecutado por OIT/Cinterfor y que se constituye en el eje articulador de un proceso de enseñanza aprendizaje integrado por los módulos de: proyecto ocupacional, formación para el espíritu emprendedor y los correspondientes a la capacitación técnica específica. Así se apoya a las y los jóvenes participantes a desarrollar las competencias requeridas para posicionarse como gestores de estrategias de oportunidades, como sujetos activos de procesos de aprendizaje permanente y de inserción y desarrollo laboral, dirigidos a mejorar sus condiciones ocupacionales y su calidad de vida

   De este programa estaré presentando algunas de las lecturas de apoyo, comenzando con la primera parte de la llamada:


Compromiso y lealtad

   Quizás nadie entienda mejor el valor de la lealtad que aquella persona que ha sido traicionada en algún momento. Está claro que todas las personas esperamos la lealtad de las demás, y que a nadie le gusta ser traicionada, o saber que una amistad habló mal de nosotros. En otro sentido, nos parece terrible cuando, después de trabajar en una empresa muchos años, nos despiden sin pensar en todos los años que le invertimos.

   Detectar la lealtad (o deslealtad) en los demás es fácil, pero, ¿cómo estoy viviendo yo la lealtad? ¿Realmente sé qué es? ¿Qué esperan los demás de mí?

   La lealtad implica un corresponder, una obligación que se tiene al haber obtenido algo provechoso. Resulta un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Por eso, el concepto de lealtad se entronca con temas como la Patria, el trabajo, la familia o la amistad. Cuando alguien nos ha dado algo bueno, le debemos mucho más que agradecimiento.

   La lealtad es un valor, pues quien traiciona, se queda solo.

   Necesitamos ser leales con quienes nos han ayudado: ese amigo o esa compañera que nos defendió, el país que nos acoge como patria, esa empresa que nos da trabajo.

   La lealtad implica defender a quien nos ha ayudado, en otras palabras “sacar la cara”. Si somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a una etapa más profunda, con madurez. Cualquiera puede tener un amigo superficial o trabajar en un sitio simplemente porque nos pagan. Sin embargo, la lealtad implica un compromiso mayor: supone estar con alguien a quien queremos en las buenas y en las malas, es el trabajar no sólo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso con nosotros mismos de hacer las cosas bien y actuar rectamente, con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad en su conjunto.

   En este sentido, la lealtad es una llave que nos permite sentirnos en armonía y paz, tener un autentico éxito en nuestras relaciones.
   

   No es un valor fácil de encontrar, muchas personas son interesadas y se acercan buscando un beneficio. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil se aleja o se desentiende. (Álvarez y otros, 2012:209)

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